En un refugio nuclear agarraré las manos de un extraño
y me pondré a llorar
Le abrazaré tan fuerte que le costará respirar durante un rato
hasta que yo sea consciente de este hecho
En ese momento relajaré un poco los brazos y me alejaré lentamente de su pecho
Él me acariciará la mejilla secando dulcemente mis lágrimas
sonriendo con una expresión angelical
tal maravilla
que podría explotar una bomba de neutrones a cinco pasos de ese lugar
que no me podría importar menos
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