Encontraras muchísima gente.
Y de entre toda esa gente elegirás a los que tendrás cerca de los que mantendrás una distancia prudencial.
Y lo harás por diferentes motivos.
Algunos mas comprensibles que otros a primera vista pero todos igual de validos al final.
Cuestión de gustos, de creencias o de simples necesidades del momento.
Algunos estarán ahí mucho tiempo y otros tan solo eventualmente.
De nuevo por los motivos que sean.
Al final te darás cuenta de que los motivos quizás es lo que menos importa de todo.
Al final todos acabaran marchando.
Con un poco de suerte puede que nunca estés realmente solo.
Pero este ir y venir constante de personas te hará sentir en algún momento que todo carece de sentido.
Que es inútil luchar por encontrar algo verdadero y duradero.
Simplemente porque lo verdadero no tiene por que ser duradero.
Es mas lo mismo tiene que no serlo.
La verdad no es algo fijo.
No es un valor seguro al que jugar.
La verdad se mueve continuamente de un lado a otro dejando un rastro confuso que te puede incluso hacer creer que lo has alcanzado, que lo tienes en la punta de los dedos.
Para luego parecer que se desvanece cuando en realidad nunca estuvo ahí.
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